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Qué es el biohacking (y qué se mide de verdad para entrenar)

Publicado el 14 de septiembre de 2026 · 8 min de lectura

Entrenamiento de core frente al espejo Prodigy IMBODY, con las métricas en pantalla

Entre los baños de hielo, las pilas de suplementos y los aparatos que prometen alargarte la vida, «biohacking» se ha convertido en una palabra que lo mismo sirve para un experimento serio que para vender una pulsera. La parte aburrida —y la única que le vale a casi todo el mundo— es bastante más simple: medir lo que le pasa a tu cuerpo y ajustar en consecuencia.

Transparencia por delante: distribuimos el Prodigy IMBODY Power S Pro (también escrito INBODY). La primera mitad de este artículo vale entrenes donde entrenes; la segunda cuenta, dato a dato, qué mide exactamente nuestro sistema.

Qué es el biohacking

El biohacking es un enfoque proactivo para optimizar el cuerpo, la mente y el rendimiento combinando ciencia, tecnología y hábitos. Consiste en medir parámetros biológicos y aplicar cambios pequeños y comprobables —los famosos «hacks»— para mejorar la energía, la salud y la longevidad.

La palabra importante de esa definición es medir. Sin una medición antes y otra después, un hack no es un hack: es una corazonada con nombre en inglés.

Dónde se pasa de frenada

Conviene decirlo pronto, aunque vendamos máquinas: bajo la etiqueta del biohacking se comercializa de todo, y buena parte no tiene detrás nada que se parezca a una evidencia sólida. Ayunos extremos, protocolos de suplementación de veinte cápsulas, terapias caras sostenidas por un estudio de doce personas.

El biohacking que aguanta el escrutinio es el más soso de todos: dormir lo suficiente, entrenar fuerza, comer proteína suficiente y medir para saber si lo que estás haciendo funciona en ti y no en el sujeto medio de un paper. De esto último va el resto del artículo.

Biohacking y biotracking no son lo mismo

Se usan como sinónimos y no lo son:

  • Biotracking es la capa de datos: registrar de forma continua y objetiva lo que hace tu cuerpo. Lo desarrollamos en qué es el biotracking.
  • Biohacking es lo que haces con esos datos: cambiar una variable, volver a medir y quedarte solo con lo que mueve la aguja.

Uno no funciona sin el otro. Medir sin cambiar nada es coleccionismo; cambiar sin medir es fe.

Por qué hacen falta los datos

Una medición física es un diagnóstico: la foto del momento. Te dice cuál es la realidad de tu condición física hoy, no la que crees recordar.

Con esa foto se pueden hacer tres cosas que sin ella son imposibles:

  1. Orientar el entrenamiento según el objetivo y según lo que de verdad está flojo, que rara vez es lo que uno supone.
  2. Adaptar la intensidad a tu punto de partida real: ni quedarte corto ni programar cargas que todavía no toca.
  3. Ver el progreso cuando la báscula no se mueve, que es justo cuando la gente abandona.

Entrenar con datos no es entrenar más. Es entrenar con sentido y con control.

Las tres herramientas, y qué mide exactamente cada una

El seguimiento del IMBODY se reparte en tres piezas que vuelcan al mismo perfil de usuario: una mide de qué está hecho tu peso, otra mide tu forma y la tercera mide lo que puedes levantar.

1. La báscula de bioimpedancia: 13 bio-indicadores

La báscula inteligente (59 €) hace una lectura de bioimpedancia desde la propia plataforma: te subes descalzo y ya está, sin electrodos de mano ni asas que sujetar. Se conecta por Bluetooth y cada pesaje entra solo en tu historial.

De cada medición salen trece indicadores:

Indicador Qué te está diciendo
Peso El punto de partida, y el más ruidoso de todos
IMC Relación peso/altura: buena referencia poblacional, mala si estás muy musculado
% de grasa corporal La cifra que de verdad dice si estás perdiendo grasa
% de masa muscular El tejido magro total de tu cuerpo
% de músculo esquelético El músculo que mueves al entrenar: el que quieres ver subir
Grasa visceral La que rodea los órganos, la más relevante para la salud metabólica
Frecuencia cardíaca Pulso tomado durante el propio pesaje
Metabolismo basal (BMR) Lo que gastas en reposo: la base sobre la que se calcula lo que comes
Puntuación de salud Un índice que resume el resto de indicadores en una sola cifra
Evaluación de salud La lectura cualitativa de esa puntuación
Edad corporal Tu composición traducida a una edad: motiva, pero no es un dato clínico
Tipo de cuerpo Tu clasificación según la relación entre grasa y músculo
Resumen de la valoración El informe que junta todo lo anterior en una pantalla

No hace falta mirar los trece. Elige dos y deja el resto para el informe trimestral.

2. La cinta métrica inteligente: 12 zonas

La cinta métrica digital (45 €) es una cinta de toda la vida, pero conectada: mide la circunferencia de un segmento muscular y manda el dato por Bluetooth al perfil, sin que transcribas nada.

Registra doce zonas: cabeza, cuello, hombros, pecho, brazo izquierdo, brazo derecho, cintura, cadera, muslo izquierdo, muslo derecho, pantorrilla izquierda y pantorrilla derecha.

Los perímetros son la medida que la báscula no ve, y por eso importan tanto: cuando el peso lleva tres semanas clavado porque estás ganando músculo y perdiendo grasa a la vez, la cintura y el brazo son los que cuentan la película entera. Sirven igual para seguir un aumento de volumen muscular que una pérdida de grasa.

3. Los tests de fuerza: 8 grupos musculares

La tercera pata no mide tu forma, sino tu función. El sistema propone ocho tests, uno por grupo muscular: pecho, hombro, espalda, core, piernas, cadera, bíceps y tríceps. En cada uno mueves lo más rápido que puedas la carga de referencia que fija la propia máquina, y de ahí sale tu nivel de fuerza en ese grupo.

Los ocho niveles se dibujan juntos en un mismo gráfico, así que de un vistazo se ve dónde estás fuerte y dónde te has quedado atrás —normalmente en algún sitio que no esperabas—. A partir de ahí el entrenamiento deja de repartirse a partes iguales y se orienta a lo que lo necesita.

Todas las valoraciones quedan guardadas en la cuenta del usuario, de modo que la tanda siguiente se compara sola con la anterior. En la página del test de fuerza está el detalle de cómo se traduce eso a cargas de trabajo.

Cómo montar tu protocolo

Con tres herramientas es fácil caer en el exceso contrario y medirlo todo cada día. No hace falta:

  • Día cero. Pesaje con la báscula, perímetros con la cinta y los ocho tests de fuerza, todo en la misma sesión. Sin punto de partida no hay nada que comparar después.
  • Cada trimestre. Repite los ocho tests. Es el ritmo al que la fuerza cambia de verdad, y el que te dice si toca recalcular las cargas.
  • Entre medias. Peso y composición una vez por semana, siempre el mismo día y a la misma hora; perímetros una vez al mes. El desglose por capas está en el artículo de biotracking.

Si entrenas a clientes, este calendario es además la forma más rápida de enseñar con números qué ha cambiado desde la primera sesión.

Lo que estos datos no hacen

  • No son un diagnóstico médico. La bioimpedancia estima la composición corporal a partir de la resistencia eléctrica del cuerpo; no la mide directamente. Sirve para tendencias, no para diagnosticar nada.
  • La hidratación te mueve el dato. Pésate siempre en las mismas condiciones —en ayunas, antes de entrenar— o estarás midiendo lo que has bebido.
  • La constancia del método manda. En los perímetros importa más medir siempre en el mismo punto que acertar el centímetro exacto: lo que buscas es la diferencia entre dos mediciones.
  • Ningún número corrige la técnica. El sistema sabe cuánta carga has movido, no si la has movido bien.
  • Un dato suelto no es una tendencia. El ruido diario no significa nada; un mes de mediciones, sí.

Preguntas frecuentes

¿Necesito las tres herramientas para empezar? No. La máquina ya registra por su cuenta la capa de rendimiento y los tests de fuerza, que es lo que dirige el entrenamiento. La báscula y la cinta suman la capa de composición corporal, que es la que mejor explica los resultados a medio plazo, y cuestan 104 € entre las dos.

¿Cada cuánto repito los tests de fuerza? Al empezar el programa y después cada trimestre. Más a menudo no aporta: medirías ruido en lugar de progreso.

¿La báscula sirve si entreno fuera de casa? Sí. Mide y sincroniza por su cuenta; el historial es tuyo entrenes donde entrenes.

¿Esto es biohacking o es simplemente entrenar bien? Es la parte del biohacking que tiene respaldo. Lo demás —protocolos exóticos, suplementos apilados— cambia cada temporada; medir, ajustar y volver a medir lleva funcionando desde que existe el método científico.

¿Hay cuota mensual para ver mis datos? No. El historial y la app oficial van incluidos, sin suscripción.

En resumen

El biohacking útil no es una lista de trucos: es un bucle corto de medir, cambiar una cosa y volver a medir. Lo que hace falta para cerrar ese bucle son tres fotos de tu cuerpo —de qué está hecho, qué forma tiene y qué es capaz de mover— y la disciplina de repetirlas cada cierto tiempo.

Si quieres ver el sistema completo funcionando antes de decidir, puedes reservar una demo en un showroom, en tu casa o por videollamada.